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Polonio 210

Un mal menor

Un mal menor

Aleksandr Litvinenko, Londres, CHECHENPRESS, 07/05/05


Traducido del original en http://www.chechenpress.info/events/2005/05/07/01.shtml


«No puedo amar una Patria con bocas amordazadas y ojos cerrados; estoy obligado a decirle agrias verdades, ya que yo veo tales agrias verdades» Chaadaev1


Durante largo tiempo pensé y reflexioné antes de sentarme a escribir este artículo. No me cabe duda de que una vez lo hayan leído, mis eternos oponentes de los servicios de inteligencia rusos y los señores cercanos a ellos por enésima vez me llamarán «traidor a la Patria», «degenerado», «paria», «tránsfuga» y «agente de servicios de inteligencia extranjeros, que destruyen el país». Pero tampoco me cabe duda de que muchos ciudadanos rusos, posiblemente, hallarán en este artículo una respuesta a la pregunta: «¿Qué hacer?»

Este artículo está dirigido a los ciudadanos de Rusia, a aquellos que hoy sufren y se atormentan porque su Patria se ha transformado en un agresor. Y ellos mismos, siendo ciudadanos de este país, no son capaces de cambiar nada en ella, y su Patria, a la que con tanto ardor aman, y por la que están dispuestos a dar lo más querido, incluso la vida, en el transcurso de poco tiempo se ha convertido en un estado nazi, donde se roba abiertamente a los judíos sólo porque son judíos, y donde prenden y arrestan a todos lo caucásicos sin hacer diferencias, sólo porque tienen el pelo oscuro y la piel morena.

Pero sobre todo este artículo está dedicado a mis coterráneos, a los rusos que viven en el Cáucaso, donde el régimen fascista de Putin ha desencadenado una nueva guerra imperialista, y a los que la cuestión «¿de lado de quién estar?» no es sólo una cuestión de vida o muerte, sino una cuestión de la más alta moral humana. Y no sólo para ellos mismos, sino también para las generaciones de pasados y futuros rusos, que han vivido y aún siglos habrán de vivir en el Cáucaso, libre de la ocupación colonial rusa. Y escribo sobre ésto, porque yo mismo pertenezco a una familia rusa, que, desde 1822, vive en Nalchik2.

Hasta ese momento sólo sé de mis antepasados que mi tatara-tatara-tatarabuelo, un siervo campesino de algún lugar de Cherkassy3, soldado del ejército ruso, fue enviado a conquistar el Cáucaso; fue herido en combate, y desde entonces nuestra Patria es Kabardino-Balkaria, donde nacieron y fueron enterrados todos lo miembros de mi familia, empezando desde mi abuelo y hacia atrás. Todo lo más querido que tiene cualquier persona normal, todos los recuerdos de la infancia, de la juventud, de años de colegio y de esas calles por las que todos nosotros hemos acompañado a nuestra primera chica, están en mi caso relacionados con la preciosa ciudad de Nal'chik. El primer amigo que recuerdo era kabardino4, el amigo de mi hermano es kabardino, los amigos de mi tío son un balkario y un daguestaní, el marido de mi hermana es kabardino, mi sobrino es kabardino y el amigo más cercano de mi hermano menor, que al igual que yo se encuentra emigrado, es un checheno. Y rusos que vivan a día de hoy en el Cáucaso los hay a millones, y no es nuestra la culpa de que Moscú, lejos de nosotros, nos ponga a todos ante la disyuntiva de con quién hemos de estar.

Una vez, conversando con mi tío, que trabajó en el Ministerio del Interior hasta obtener el rango de coronel, y que ahora, gracias a Dios, está jubilado, le pregunté: «Si el ejército ruso atacase Nalchik, ¿por quién lucharías tú, coronel del Ministerio del Interior de Rusia? ¿por los rusos o por tus coterráneos, kabardinos y balkarios?» A lo que él, pensándolo con detenimiento, contestó: «Sabes, Sasha, para mí ésta es una cuestión muy complicada, pero contra kabardinos y balkarios seguro que no voy a luchar». Después de ésto le hice un pregunta más: «¿Amas Nalchik?» Él me contestó: «Por supuesto que la amo». Yo le pregunté: «Y si el ejército ruso comienza a arrasar Nalchik, al igual que convirtieron en ruinas la ciudad de Grozni5, ¿la defenderías?». Él me contestó: «¡A mi Patria, la ciudad de Nalchik, la defenderé siempre!» Así que contra kabardinos y balkarios un coronel ruso del Ministerio del Interior no va a combatir, y siempre defenderá a su Patria, la ciudad de Nalchik.

Los estrategas de Putin, que han comenzado una nueva carnicería ruso-caucásica6, tienen aquí el momento más oportuno para reflexionar sobre lo dicho, pero, ¿¡y si hubiera algo más sobre lo que reflexionar!? Tanto en la misma Rusia, como en otros países, donde se han practicado depredadoras políticas imperialistas, a los representantes de los distintos estamentos que constituyen el imperio siempre les ha surgido la cuestión entre el deber cívico-militar y la conciencia humana y la moral. Y el estado, infringiendo el primer mandamiento divino, el derecho de todo ser vivo a la vida, en esta eterna disputa entre lo estatal y la moral siempre ha salido perdiendo.

En la Edad Media, cuando los grandes imperios no ocultaban que eran imperios, éstos poseían sus propias constituciones, en las cuales según la legislación existía el derecho a tener esclavos a los que por ley se los podía vender o castigar. En la misma Rusia de Putin se encuentra en vigor una de las constituciones más democráticas del mundo, legada en herencia aún de los tiempos de Yeltsin, en la cual ni siquiera se indica que la República Chechena de Ichkeria sea parte constitutiva de la Federación Rusa7. Ichkeria, que en 1997, con la firma de los acuerdos de paz, fue reconocida como estado independiente por Rusia8; es por ello por lo que nosotros lo tenemos más fácil que nuestros predecesores, que se oponían a las ambiciones anexionistas de reyes y emperadores, consolidados por leyes imperialistas.

Dicho de otro modo, para poder seguir siendo personas y ciudadanos de este país, hoy no necesitamos infringir leyes, que aún siendo inhumanas no dejan de ser leyes; tan sólo hemos de exigirle a las autoridades una observancia rigurosa de la constitución; es decir, mostrar una posición civil. Comprendiendo ésto, Putin y su equipo propagandístico intentan dividirnos a todos nosotros en «de los nuestros» y «no de los nuestros»; al mismo tiempo, separándonos y azuzándonos a los unos contra los otros, los estrategas del Kremlin intentan atizar los más bajos instintos animales de la gente, utilizando para ésto diferencias de nacionalidad, raciales, religiosas y de propiedad. Precisamente por ésto todos nosotros hemos de comprender que nuestro objetivo es la derrota de la Rusia de Putin. Y por muy cínicas que puedan sonar mis palabras, sólo la derrota del estado ruso, a cuyo frente están hoy los chekistas, podrá salvarnos a todos nosotros y en primer lugar a aquellos que se consideran ciudadanos y patriotas de este país: Rusia. ¡Todos los ciudadanos de Rusia tienen hoy derecho a responder de manera adecuada a la tiranía del Kremlin, derecho concedido por la Constitución del país, que aún nadie ha abolido!

Especialmente para los comunistas y nacional-bolcheviques, de los que tantos hay en la Rusia de Putin, con el que fin de que no les quede duda de la exactitud de lo que digo, quiero citar las palabras de su gran adalid, el camarada Lenin, y ya a él, espero, creerán como a ningún otro. En noviembre de 1914, cuatro meses después del comienzo de la Primera Guerra Mundial, Lenin, en su «Manifiesto del TsK RSDRP9» escribió: «para nosotros, rusos, no puede quedar duda de que... el menor de los males sería la derrota de la monarquía zarista»10. Siete meses después, los alemanes, habiendo aplastado dos ejércitos rusos, llegaron a las fronteras del imperio ruso. Después de lo cual escribe Lenin en su resolución a la conferencia: «Más que nunca son ahora ciertas las palabras del «Manifiesto Comunista»: Los trabajadores no tienen patria... la victoria de Rusia llevará consigo la agudización de la reacción dentro del país... en virtud de ésto, la derrota de Rusia en cualquier condición representa el menor de los males.»

Yo no soy un admirador del adalid del proletariado internacional, es más, me considero anticomunista, pero hay que reconocer que Lenin fue un gran táctico que consiguió hacerse con el poder en Rusia. Lo que los bolcheviques hicieran con este poder después es ya otra cuestión, pero con todo, se hicieron con el poder. Así, si los bolcheviques consideraban reaccionaria a la monarquía zarista de la época de Nicolás II y, para combatirla, exhortaban a sus conciudadanos a ayudar a Alemania, que en esa época luchaba contra Rusia y cuyas tropas se encontraban en las fronteras del imperio, entonces ¿por qué, para combatir a los chekistas, herederos de ese mismo Lenin, que a día de hoy yace aún cual faraón egipcio en el mausoleo en la Plaza Roja y ante el cual se inclinan ceremoniosamente Putin y su gobierno, no deberíamos ingresar en la Resistencia chechena, que hoy, más que nadie, combate al régimen de Putin, odiado por todos nosotros, que ha usurpado el poder en el país?

Por lo que sé de historia, el gobierno ruso y personalmente el emperador Nicolás II eran bastante más liberales que los chekistas de Putin. Aquéllos no cogían rehenes y no ejecutaban a niños con todo tipo de armas; no convertían en ruinas ciudades y pueblos. Los oficiales rusos de esa época no se permitían lo que hacen los Budanovs y los Ulmans11. El sistema carcelario ruso se ha distinguido en todas las épocas por una especial crueldad, y sin embargo en los tiempos de Nicolás II fue bastante más humano que las cárceles rusas actuales, legadas en herencia de Stalin y Beria. Policías y gendarmes de aquella época no les rompían a los retenidos las rótulas a martillazos, ni les arrancaban las uñas, cosas que practican los chekistas en los interrogatorios en los calabozos de Ingushetia y de la República Chechena.

Entonces, surge la pregunta de ¿por qué Lenin y todo su partido comunista junto con el VChK-NKVD-KGB-FSB12, aniquiladores de su propio pueblo, no son traidores a su Patria, mientras que un militar que se niega a combatir en el Cáucaso, y que abandona la región salvando con ésto su dignidad humana y vida, es considerado un traidor y un desertor? ¿y por qué, también, un chico ruso, que ha crecido en el Cáucaso, donde ya hace varios siglos que viven sus antecesores, y donde sus bisabuelos están enterrados, no tiene derecho a coger un arma y defender de los enemigos su propia casa y su familia, cuando por orden del chekista Putin las fuerzas federales van a exterminarla? ¿y quién dijo que el soldado que llega contratado al Cáucaso desde Riazán o de Novosibirsk, para ganar dinero matando a nuestros coterráneos, es nuestro soldado? ¡Puede ser que para alguien sea «suyo», pero personalmente para mí es un enemigo!

No me cabe duda de que si nuestra tierra fuera realmente libre, y si nos atacaran extranjeros para arrebatarnos esa libertad, entonces todos nosotros, chechenos, rusos, ingushos y todos los pueblos que habitan el Cáucaso, sin pensárselo, junto con ese siberiano o riazano, nos dispondríamos a defender nuestra tierra. Pero cuando vienen por orden del Kremlin a nuestra casa con un arma en las manos, son nuestro enemigo común, el enemigo de aquellos que viven o desean vivir en el Cáucaso. Todos los que ejecutan las órdenes criminales de Putin, con galones o sin ellos, toda esa gente son parte de un sistema criminal, toda esta gente son enemigos y traidores a su país y a su pueblo, y no sólo para aquellos que viven en el Cáucaso, sino para todos los ciudadanos de Rusia.

Simplemente me hacen reír las cartas de Khodorkovski13, ilegalmente arrestado y despojado, con el que los chequistas organizaron un auténtico ajuste de cuentas que nada tiene que ver con la justicia, en las que acusa de algo a Nevzlin; Nevzlin, a su vez, amenaza con hablar sobre la corrupción de los representantes de las autoridades rusas. Sí, os habéis alejado demasiado de la vida, señores oligarcas. Vosotros mismos ni siquiera entendéis cuán fácil y dulce presa sois para los chekistas. Si Khodorkovski comprendiera qué ha ocurrido con él y con sus allegados, qué ha ocurrido con su Patria, por la cual fue a la cárcel, si se hiciera una idea de lo que aún habrá de soportar, entonces no tendría más que una queja para su amigo y colega, el oligarca Nevzlin: por qué éste aún no ha asignado una gran suma de dinero a aquellos que hoy combaten el régimen criminal y antinacional de Putin, especialmente, ¡a los líderes de la Resistencia chechena!

Precisamente son los chechenos los que, con un arma en las manos, derramando sangre y perdiendo a sus mejores hijos, contienen los instintos imperiales del Kremlin, salvándonos al mismo tiempo a todos nosotros, incluyendo a Khodorkovski, Hevzlin, Abramovich y otros, de la hermandad chekista. Si Putin no estuviera empantanado en las montañas chechenas, y si consiguiera quebrar la resistencia de los chechenos, entonces hace ya tiempo que habrían olvidado en Rusia a Khodorkovski, ya que habría nuevos «Khodorkovskis». Como se suele decir, la historia no soporta el modo subjuntivo, y por ello cada uno tiene lo que se merece, incluídos los oligarcas, que junto con otros rusos, ya en noviembre de 1998 fueron avisados publicamente por mí y por mis compañeros sobre el complot de la Lubianka.

En mi artículo aviso de nuevo a mis coterráneos, los rusos que viven en el Cáucaso: les deseo inteligencia, intuición e instinto de autoconservación. Si no quieren quedarse sin Patria y errar por el mundo en busca de un puerto para ustedes mismos y sus familias, tienen que autodeclararse de inmediato como una fuerza política y actuar abiertamente contra el régimen de Putin. ¡Enrólense en las filas de la Resistencia y tomen la más activa parte en la lucha contra la ocupación de nuestra Patria caucásica! El régimen de Putin no tiene futuro no ya en el Cáucaso, sino en toda Rusia. ¡No accedan a las provocadoras declaraciones según las que, luchando contra los chekistas, ustedes se convierten en «traidores a su pueblo y a su fe»! Todo ésto son mentiras y especulaciones de hipócritas de distinto pelaje.

Nosotros, los ortodoxos que vivimos en el Caúcaso y que compartimos alegrías y tristezas con los musulmanes, no necesitamos nada del dictador moscovita en que se ha convertido Putin al caer sobre nuestros hermanos chechenos, con los que durante siglos vivimos en armonía y paz. Toda la maldad que tuvimos y tenemos proviene de Moscú. El imperio, durante varios siglos de existencia no nos ha dado nada, excepto el deseo de pelearnos entre nosotros y azuzarnos a los unos contra los otros. Con el envío, hace más de doscientos años, de nuestros antepasados a conquistar a los pueblos caucásicos, el imperio nos abandonó y traicionó. Somos extraños a él, y ahora sin un permiso especial incluso se nos prohíbe aparecer en la capital del imperio.

¡Precisamente por éso, en esta hora trágica para todos nosotros, cuando la guerra llama a nuestra puerta, me dirijo a mis coterráneos y os exhorto a permanecer con vuestro pueblo y vuestros hermanos! Con aquellos, con los que hace mucho que vivís según las leyes de las montañas. ¡Enroláos en la resistencia a las autoridades títeres y ocupantes, no le permitáis a la soldadesca de Putin pisar nuestra sagrada tierra! ¡Recordad siempre que nuestra Patria es el Cáucaso, y en ninguna circunstancia alcéis las armas contra los nuestros, contra los caucásicos!




1Pyotr or Petr Yakovlevich Chaadaev (Russian: Пётр Яковлевич Чаадаев, Pëtr Jakovlevič Čaadaev) ( 1794-1856 ) was a Russianphilosopher, who published his "Philosophical letters" about Russia in French in 1829, which circulated in Russia as manuscript for many years. The works could not be published in Russia because of its highly critical nature of Russia's significance in world history and politics. (Fuente: Wikipedia en inglés)


2Nalchik (Karachay-Balkar and Russian: На́льчик; Kabardian: Налшык) is a city in the Caucasus region of southern Russia and capital of the Kabardino-Balkar Republic. (Fuente: Wikipedia en inglés)


3El Oblast de Cherkasy (ucraniano: Черкаська область, Cherkas’ka oblast’ o Черкащина, Cherkashchyna) es un oblast (región) de Ucrania central atravesada por el río Dniéper. Su capital es Cherkasy. Tiene una superficie de 20.900 km², y su población en 2004 era de 1.367.685 habitantes. (Fuente: Wikipedia en español. No sé si en realidad se refiere a esta región de Ucrania o a ésta otra, República de Karacháevo-Cherkesia, en el Cáucaso Norte)


4 La vertiente norte o Cáucaso Norte o Circasia, que pertenece a la Federación Rusa, se divide en siete repúblicas autónomas: Chechenia, Osetia del Norte, Ingushetia, Kabardino-Balkaria, Karacháevo-Cherkesia, Adiguesia y Dagestán.

(Fuente: Wikipedia en español; entrada: «Cáucaso».


5Putin says Russia has taken Chechen capital, 6 de febrero de 2000.

«MOSCOW -- Acting President Vladimir Putin said on Sunday that Russia's military operation to take control of the Chechen capital of Grozny -- now a blasted ruin -- is over and that the last rebel holdout has fallen.» (Fuente: CNN.com)


Imagen de Grozny

(Fuente: Wikipedia en español)


6 Segunda Guerra Chechena (Wikipedia en español)


7 Aquí, el autor no está en lo cierto. Según la actual Constitución de la Federación Rusa, la República de Chechenia sí que es parte constitutiva de la Federación; no se utiliza el término «Ichkeria» al ser éste el nombre que le dan los separatistas chechenos a su patria, no oficial en Rusia.


8 Aquí, por otro lado, sí parece estar en lo cierto:

Peace Treaty and Principles of Interrelation between Russian Federation and
Chechen Republic of Ichkeria
(fuente: Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Chechena de Ichkeria)


9 «Comité Central del Partido Social-Demócrata Obrero Ruso»


10 Vladimir Ilich Lenin: RESOLUCIONES SOBRE LA GUERRA IMPERIALISTA (Fuente: Web del Partido Comunista Internacional)


11 Yuri Budanov:

«Former Colonel Yuri Dmitrievich Budanov (born 1963, Donetsk Oblast, Ukraine) is the first Russian military officer convicted by a Russian court as a guilty of war crimes in Chechnya.» (Fuente: Wikipedia en inglés)

Eduard Ulman:

«Cuatro miembros de una unidad especial de los servicios rusos de inteligencia militar (GRU)
fueron declarados culpables el 14 de junio de haber matado a seis civiles chechenos desarmados cerca del pueblo de Dai, en Chechenia, en enero de 2002. [...] El capitán
Eduard Ulman, Aleksander Kalaganskii, Vladimir Voevodin y el comandante Aleksei Perelevskii han sido declarados culpables de asesinato y de "excederse en su autoridad oficial" por el tribunal militar de distrito del norte del Cáucaso en Rostov del Don y condenados a entre 9 y 14 años de prisión en colonias penitenciarias de régimen estricto.» (Fuente: Amnistía Internacional)


12 El autor enumera como un todo los distintos nombres que han recibido los servicios de inteligencia rusos, desde su creación con la instauración del régimen soviético, hasta la actualidad.


13 Mijaíl Khodorkovski:

«Es un hombre de negocios judío-ruso, en su juventud fue miembro de la organización juvenil soviética Komsomol(Комсомол) desde muy joven se convirtió en uno de los más influyentes oligarcas rusos. Fue acusado, y posteriormente considerado culpable por un tribunal ruso, de fraude y evasión fiscal.» (Fuente: Wikipedia en español)


Leonid Nevzlin:

«Leonid Nevzlin is a Jewish former Russian senator and former CEO of the Russian oil company Yukos. Nevzlin gained a controlling stake in Yukos when Mikhail Khodorkovsky handed him a 60 percent share in the holding company that controlled the firm.

From 2001 until 2003 Nevzlin was a senator in the Council of the Federation, upper house of the Russian parliament.

After several officers from his company were arrested for murder and other crimes, he fled to Israel. In November 2003, he was granted Israeli citizenship» (Fuente: Wikipedia en inglés)



Roman Abramovich:

«Es un multimillonario ruso del petróleo, visto también como uno de los más grandes oligarcas rusos. En Occidente, es más conocido como el dueño del equipo de futbol ingles Chelsea F.C. . Aunque también posee diversos clubs como el CSKA Moscú (Rusia) y el Corinthians (Brasil).» (Fuente: Wikipedia en español)



Abramóvich y Jodorkovski: cara y cruz en el petróleo ruso, 29 de agosto de 2005. Fuente: ElPais.com)

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